martes, marzo 22, 2011

El Prisionero noctívago.

“Sólo una puerta te llevará a tu libertad”
Michael Ende.

Con el destino errado,
no hay mucho que decir,
sólo sentarse y dialogar
con todas las sombras que me rodean
hasta encontrar la que más se parezca a mí.


Algunas quizás se preguntarán:
- ¿No eres tu aquel que gritaba, "¡Dios está ausente, gocemos!"?,
acusándome de la ligereza de mis palabras,
otras solemnemente saludarán,
y apartarán sus finas siluetas del camino,
mas sus rostros grabados en la piedra
se quedarán ahí,
llorando.


Las sombras del desprecio
recorren ya las esquinas del palacio,
con la luz de la luna van
riendo a carcajadas,
murmurando bajo el escudo de armas
de mi casa, el cruel destino
que me espera.


Le pido a la luna,
que me lleve en un carruaje
donde las ruedas sean espirales
de sensaciones,
que me conduzcan en suspiros por subidas
y bajadas por los confines de la mente,
no quiero más ésta lucidez
que me aprisiona.


Quiero estar libre de versos
y de velos que bailen
con ésta brutal poesía,
sin mascaras,
ni falsos latidos,
que se hundan las alegorías
en tus labios
que no besan los míos.


Quiero en una noche,
Despertar…


Sin estar dormido.

2 comentarios:

Alas rotas dijo...

Esos sueños que son realidades intermitentes donde habita la clave de la libertad.

Me encanta leerte otra vez.

Dave Malleus dijo...

El prisionero noctívago a veces somos nosotros, que llevamos la prisión a todos lados, buscando la libertad sin darnos cuenta que ambas ( libertad y prisión) están en nosotros, y somos tan libres o tan prisioneros como queramos serlo.

Yo también extrañaba estar por aquí.